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Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

Sin flores ni coronas / Relatos de Kolimá. De humo, hielo y tabaco ruso.

FAUSTO | 05 Juny, 2008 08:00

Lo primero es la forma del libro.
No olvidemos que estamos hablando de un objeto.
De ciertas formas que deben atraer la atención de los sentidos.
No olvidemos que no somos más que una ilusión creada por una víscera atrapada en una caja cerrada por huesos y cartílagos.
Entonces el color es importante.
Los polinizadores como la abeja lo saben. 
¿Y los editores? ¿Lo saben?
Han elegido las tapas amarillas.
Como el polen.
Las palabras “Auschwitz-Birkenau” grabadas con sangre seca en la portada.
Generando aprehensión.
No quiero sufrir leyendo. No quiero más Holocausto.
Pero las tapas amarillas son irresistibles. Lo mismo que la visión poética.
Poesía: el arte de la iluminación concisa.
De la extrema destilación de lo que la víscera hace con los datos.
Acerca de lo que se denomina “realidad” se podría predicar cualquier cosa y de cualquier manera: un informe periodístico, una obra filosófica, una tontería.
Pero no: se emiten una serie de conceptos que rasgan el silencio cartilaginoso.
¿Qué actitud tomar ante la certeza del dolor y la muerte?
El grito moralmente antiestético pero irresistible, o el silencio, siempre más elegante y arduo.
Paladas de tierra, olor a carne quemada, un atardecer, los ojos abiertos que no ven nada.
Y si elegimos el silencio, y si salimos vivos de él, ¿cuándo entonces hablar? ¿Qué decir?
¿Cómo hablar de lo cruel y de lo banal?
Odette Elina elige la concreción poética.
“Léelo”, dice Fausto. “Te llevará menos de una hora”.
En menos de una hora vivir un año en un campo de concentración.
Ya basta de espectros con pijama a rayas.
Y sin embargo, lo que una prosa indecente hubiera convertido en anécdotas espeluznantes, el lenguaje poético transforma en espontáneos momentos de comprensión.
La víscera, mediante procesos misteriosos, transforma la individual aceptación del horror en revelación compartida, eligiendo las palabras y su ordenación en la frase de manera impecable.
Recreando, mediante una argucia, el sagrado misterio original.
En vez de ruido, heces y sangre, Odette nos dice:

“Desde hacía meses soñaba con tener un pañuelo”.

Y al final:

“Traje conmigo a Francia mi precioso pañuelo. Como un estandarte que hubiera hecho muchas campañas, sus   colores ahora están apagados.
Es ahora cuando lo encuentro más hermoso. Está acribillado de agujeros mi pañuelo. No fueron las balas las que lo llenaron de estrellas, sino mi primer cigarrillo, aquel prodigioso día en el que, con mano torpe, enrollé    el tabaco que un ruso me dio”
.

Silencio y sombras.
Y el puntito rojo de la brasa de un cigarrillo ardiendo.
El aire irresistible que otorga el tabaco a los pulmones angustiados.
Para qué mencionar sucesos históricos si basta con decir “ruso”.
Odette murió cincuenta años después de su liberación siendo miembro convencida del partido comunista francés, que la honró como a una veterana militante.
Intuyo una paradoja, a posteriori resulta curioso notar que Odette defendía algo muy parecido a lo que más odiaba.

Ahora el amarillo se transforma en el blanco azulino de un trozo de hielo, el de la tapa de los libros de editorial Minúscula. Y “Los relatos de Kolimá”  de Varlam Shalámov, sobre sus años de internamiento en el GULAG soviético, de acuerdo a la sacra matemática se hacen complementarios con los de Odette.
Y de ahí que ninguna poesía sea inocente, de ahí que nos corra un escalofrío por el ominoso sentido que adquieren las palabras “aquel prodigioso día en el que, con mano torpe, enrollé el tabaco que un ruso me dio”.
Shalámov enterrado vivo en el aire gélido de Siberia.
En Kolimá el lugar más frío del mundo.
Viento, hielo, los guardias, los compañeros de infortunio,  el color azulino de la escarcha en que se transforma la respiración, el color azulino de las miles de partículas acristaladas que se difuminan en la garganta, la manera de narrar Kolimá tan alejada de las barbas de Solzhenitsyn.
Terminemos por el principio.
Amarillo. Azul. Abeja. Hielo. Silencio. Humo.
La importancia de fumar para sobrevivir en un Campo.

“¿Cómo se abre camino en la nieve virgen?”

Gabriel Bertotti

 
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