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Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

Jacobo Siruela a Món de llibres

FAUSTO | 30 Maig, 2011 18:26

   “La huida constante de la muerte es la evidencia más sangrante del fracaso existencial del mundo moderno. El gran espíritu extrovertido, impulsor de las más brillantes conquistas del conocimiento, contrasta vivamente con la falta de sentido que se respira en todo el mundo que ha creado, y el punto en el que confluyen todas las coordenadas de esa dolorosa pérdida de significado se condensa en la ansiedad que produce esperar la muerte. Sin una visión espiritual de nuestra condición perecedera, la vida gira ciegamente sin eje. Los sueños del ego crecen, se multiplican, y se hacen tan grandes y ocupan tanto lugar que no dejan ningún espacio de silencio para iniciar siquiera un diálogo con nuestro ser interior, que se encuentra en la otra orilla, allí desde donde brotan los mitos, los sueños y las experiencias íntimas con la otredad. Vestigios de una consciencia opaca, subyacente y atemporal. Nada de lo que cuenta ésta ofrece la más mínima certidumbre empírica, sin embargo, está llena de sentido, pues proclama una verdad interior que sólo el alma puede entender”.

"El mundo bajo los párpados", Jacobo Siruela

 

Siruela. La Pauta que conecta

FAUSTO | 19 Maig, 2011 07:00

 

***

 

“Evoluciona o muere”
                                                                 Norma Plutoniana

“¿Qué pauta conecta al cangrejo con la langosta y a la orquídea con el narciso, y a los cuatro conmigo? ¿Y a mí contigo? ¿Y a nosotros seis con la ameba, en una dirección, y con el esquizofrénico retardado, en la otra?”
                                                                 Gregory Bateson. Espíritu y Naturaleza.

 


¿Qué pauta conecta a Borges con Calvino, y a Gaarder con Enzensberger, y a los cuatro con Richard Tarnas y con Michael Maier? ¿Y a estos seis con La muerte del rey Artur, en una dirección, y con Lobo Antunes, en la otra?

Jacobo Siruela”. Podría haber postulado la inflexible Mente del Soberano. Misterioso nombre del avatar del Dios que desveló la correspondencia entre los diversos mundos simultáneos. Pero también podría haberlo dicho el azorado investigador de la teoría de cuerdas que acepta humildemente que la mente de Dios, es la música cósmica que resuena en todo el hiperespacio, como tan acertadamente escribió Michio Kaku.

¿Y quién es Jacobo Siruela?

Trascender las estructuras en las que se ha nacido, para construir una identidad propia, es una manera elegante y valiente, privativa del ser humano, de superar el condicionante aristotélico, en el que la esencia determina la existencia, para transformarlo, con humor y disciplina, en un aparente existencialismo trascendentalista, en el que la esencia, lo que uno realmente es, es una consecuencia de la existencia: de todas y cada una de las decisiones tomadas, de la ejecución, consciente o inconsciente, del abismo de libertad en el que estamos inmersos.

Sin embargo, como el proceso suele durar toda la vida, mientras lo estamos desarrollando, asumimos una personalidad que nos permita interactuar protegiendo la casi alquímica decantación interior. Dicha personalidad, tal como la entendían los griegos y los astrólogos, no es más que una máscara que nos da la caracterización exacta para cumplir con efectividad el rol a desempeñar en lo que Shakespeare y tantos otros mentaron como la Comedia de la Vida.

Curiosa paradoja: puedo llegar a saber representar un papel con exactitud, pero es muy difícil que sepa quién soy realmente, puesto que es casi imposible definir aisladamente de sus atributos y relaciones a cualquier hombre, un hombre, en este caso, que se protege a la manera de Pessoa, con heterónimos, mientras decanta, con cada una de sus representaciones y elecciones, una sutil esencia que será manifestada cuando la máscara quede vacía y olvidada.


Ese hombre (misterioso y secreto) ha elegido llamarse, desde hace unos años, y en el contexto de una contenida representación, Jacobo Siruela. Y los atributos libremente elegidos o aceptados por él y que lo definen son: editor exquisito reconvertido en exquisito editor artesanal; vampirólogo y onironauta, empeñado en iluminar sin miedo la Sombra; y creador de un sistema de escritura y edición en el que se manifiesta que la confluencia de imaginación y memoria conduce necesariamente a un tipo de validez poética que complementa la matemática y la lógica necesarias para comprehender el mundo.

Un mundo, netamente borgeano, en el que las formas que lo definen son las de nuestro rostro verdadero.

¿Cuáles son las líneas maestras que definirán el verdadero rostro de aquél que se ha hecho llamar Jacobo Martínez de Irujo Fitz James Stuart, o Jacobo Fitz James Stuart Martínez de Irujo, o Jacobo Stuart, o Conde de Siruela, o Jacobo Siruela?

Luego de aceptar invertir el orden originario de sus apellidos, intuyendo divertido que el nombre no es la cosa, edita, abstrayéndose del aire de la época, un anacronismo tremendamente saludable, La muerte del rey Artur, que gana un premio, lo cual está muy bien, y funda en 1982, con su nuevo nombre completo, Ediciones Siruela. En 1983 edita la versión en castellano de la Biblioteca de Babel, de Ricci, dirigida por Borges, quien también escribe los prólogos. Instaura con esta colección a la belleza como condición necesaria de la verdad y define el perfecto canon de la literatura fantástica. Así, desde el principio, Literatura Medieval y Literatura Fantástica, serán dos de los ejes que introduce en el mundo editorial de España. Con El Paseante, haciendo un pase de ilusionista, sale a dar una vuelta por las múltiples alucinaciones que forman el mundo y da cuenta de ellas en una revista insólita, una especie de delfín de río, que a contracorriente se ve impulsado a regresar al mundo arquetípico del que todo arte es pura metáfora.

Aparece en esa época, Jacobo Siruela, como co-diseñador de los libros y como creador y director de las diversas colecciones que conforman el impresionante catálogo de la editorial. Nombrar algunos de los autores que aparecen en esas colecciones genera vértigo y alegría: Tanizaki, Walser, Zambrano, Gamoneda, Cirlot, Sloterdijk, Scholem, Nooteboom, Oz, Steiner, Otto, Panikkar, Lispector, Ferrero, Gómez de Liaño, Garro, Savinio.

En la Serie Menor de la Biblioteca de Ensayo, y específicamente en la edición de ¡¡Cristóbal Serra!! del Apocalipsis, aparece como director de la colección un tal Jacobo Stuart.

En el volumen El Vampiro, el prólogo y la selección de textos están rubricados por un
apropiado Conde de Siruela.

En 2000, Siruela es vendida.

En 2005, funda junto a Inka Martí, la editorial Atalanta. Así, de la unión de lo femenino y masculino en un solo ente, Atalanta, surge una energía de suave rotundidad, como la que manifestaba la indomable heroína mítica de la que toman el nombre.
A partir de este momento, y paradójicamente más que nunca, simplemente Siruela, el heterónimo, purifica cualquier tipo de egoísmo y pasa a formar parte de la unidad sagrada que sólo puede ser mencionada en plural. Eligen (Siruela/Martí) como emblema una estructura en espiral que representa tanto un eje cósmico para la ley de las correspondencias, como portales de entrada y salida de multiversos, y que también sirve para manifestar la forma del ADN cósmico. Un símbolo que busca producir una epifanía de sentido circular y que une todas las aspiraciones de ese misterioso ser innominado: las mitologías de los mundos clásicos, las cosmovisiones comprimidas del medioevo y el necesario extrañamiento de toda postulación fantástica.
Un número mágico, el 3, cifra la cantidad de colecciones que conforman la propuesta de Atalanta: Ars brevis, Memoria mundi, Imaginatio vera. Los elementos que pertenecen a los tres conjuntos profundizan en las líneas maestras ya planteadas anteriormente, baste mencionar algunos nombres para confirmarlo: Conrad, Harpur, Apuleyo, Daumal, Lee, Kingsley, el Yijing (I Ching), Wells, Lawrence, Hillman, Tarnas, Kaku, Tsutsui, Godwin, Kerényi, Gómez Dávila, Weinberger, Casanova, El erudito de las carcajadas, Murasaki Shikibu, Dama Sarashina, Aickman, Elizondo, Masud, Gebser, etc.

En 2005, manifestó Siruela una especial cordura al anunciar sus intenciones con Atalanta. Hacer todo lo contrario de lo que marcan las pautas y hábitos del último cuarto de siglo. Editar no más de 10 libros al año. Dedicar a cada libro el tiempo necesario sin tener en cuenta la rentabilidad. Que sean sus propias propuestas las que den la pauta al mercado. Buscar lo auténtico y perdurable en el diseño. Y recuperar la sensual relación entre tacto y portada.

En 2010, cumpliendo con sus compromisos, un sensual libro finamente editado ocupa el número 50 en el catálogo de Atalanta, ha sido escrito por Jacobo Siruela, y se llama El Mundo bajo los párpados, y a pesar de ser un extraño y novedoso artefacto del cual el mercado no tenía noticias, se transforma en un éxito de ventas y de crítica.

En 2011, en Cuaderno de Noche, Inka Martí, la otra parte de la espiral que sucede hasta el infinito, condensa, en la alquimia del sueño, todos los heterónimos en el definitivo y liberador anonimato de una simple letra:

Llego con J. a una ciudad que está iluminada por el sol. Salimos de un lugar en penumbras para entrar en otro adonde todavía parecen llegar los últimos rayos del crepúsculo: es un lugar dorado. Sobre el agua, hay un extraño puente muy largo, que parece una pasarela. Bordea la costa cruzando hacia un destino invisible.

El día en que sepamos el nombre verdadero, nuestros labios estarán sellados para siempre.
Y entonces serán los demás los que hablen de nosotros.

Gabriel Bertotti

 

Presentació de "El inquilino del hielo/L'inquilí del gel"

FAUSTO | 10 Maig, 2011 08:49

Dijous dia 12 de maig a les 20h


A la llibreria  Món de llibres

Presentació de

"El inquilino del hielo/ L’inquilí del gel"

De Miquel Àngel Lladó Ribas

L'acte comptarà amb la presència de l'autor, amb un representant de l'editorial Casabierta i amb Maribel Morueco, directora del centre Gaspar Hauser, també es farà un breu recital dels poemes a càrrec de Magdalena Gelabert


 

De hielos y primaveras

 Cuando escribí estos poemas poco sospechaba que, algunos años después, su protagonista realizaría el más largo y definitivo de los viajes, ese para el cual todos, tarde o temprano, cogemos únicamente billete de ida pues no hay posibilidad de retorno.

 ¿O tal vez sí? ¿Acaso no poseemos la memoria, sin duda una de las más grandes cualidades humanas, para traer a voluntad todo aquello que hemos amado a lo largo de nuestra existencia? ¿Reparamos de veras en el milagro que significa recordar el color de unos ojos, la frescura de una sonrisa, la sencilla candidez de un gesto?

 Al releer estos versos recuerdo, como no, a nuestro amado hijo Lluís. Le recuerdo y le echo de menos, para qué nos vamos a engañar. No obstante la poesía me ha permitido de alguna manera inmortalizarle, hacerlo perenne, plasmar su bondadosa esencia sobre el papel. Y, de paso, recordar al mundo que “no existen alas inútiles”, que todo aquello que nos sucede, por duro y adverso que nos parezca, no es sino una oportunidad de mejorar y comprender en toda su hermosa complejidad el universo que nos rodea.

 Hielo, pingüinos, silencio.. ¡Cuánta belleza encierra ese mundo que hemos etiquetado alegremente de autista, sin detenernos tal vez a pensar en las gemas que alberga esa sin par “oscura cámara del tesoro”! Yo tuve la ocasión y el privilegio de admirarlas. Y quiero animar desde estas líneas a quienes de una manera u otra deambulan por esta “sinuosa ruta del hielo” a hacerlo, a descubrir el color de la esperanza y de los sueños que a mi se me antoja azul e inmenso, como ese mar que ahora mismo sobrevuelo y ese cielo que nos cobija y al que de tanto en cuando alzamos los ojos esperando que nos envíe lluvia, amor, palabras..

 Abrámonos pues, al azul de lo insondable, dejemos que la primavera ocupe al fin el lugar de las dudas y de los fríos, trabajemos sin tregua hasta encontrar esas anheladas “veredas de sonidos / en el fondo del valle”.

Apostemos, en fin y de una vez por todas, por la poesía, por la luz, por la esperanza: por la vida.

Miquel Àngel Lladó Ribas


Ilumínalo de azul

   Alguien dijo Autismo. Alguien dijo, más fuerte, ¡Espectro! Alguien, agachado echó a rodar una piedrecita que en sus pequeñas volteretas decía: Trastorno- Desarrollo,-Trastorno- Desarrollo..

Vinieron los sabios, los científicos, profesores, amigos, familias, niños y niñas, chicos y chicas de Instituto, alumnos de Universidades, investigadores, empresarios, muchos trabajadores. Todos juntos, luchaban por conseguir que esos conceptos fueran apaciguando sus furias y extrañas formas, se dejaran formatear, programar culturalmente, enlazarlos a un manojo de símbolos. 

Hasta que llegó el poeta. El poeta, dibujaba y pintaba en azul. Al arrastrar el pincel, suavemente, en cada palabra inventada, la palabra Lluís se tejía suavemente revoloteando y saltando, divertida, entre esquimales, ballenas, iglús, notas de música, morsas, líneas y añoranzas.

El poeta, ante la sorpresa de todos, consiguió hilvanar los conceptos, las sonrisas esperadas, las palabras extrañas. Atar los símbolos con fuerza, evitando que se convirtieran en globos voladores. Puso orden, sentido, el caos desapareció. Los espejos reflejaban lo que eras, o lo que querías ser. Las miradas suspendían palabras, la palabra era un regalo.

El poeta dijo: ¡luz!, y el país azul y diáfano se iluminó.

Maribel Morueco (Directora centro Gaspar Hauser)
 

Contra la mort. Per a amants d’edats distants

FAUSTO | 05 Maig, 2011 07:00

“Demana el descans que en el món sempre va rebutjar; rossinyol que volia ser albatros i volava per no caminar”
 
 “Tens nom de lluna negra, la més nova, / la que brilla perquè brilla d’amagat, / com la dona que amagues amb la roba / brilla furtivament al meu costat”. Així, amb comparacions senzilles, amb els recursos de sempre, amb la mètrica clàssica, amb les estrofes italianes, Pere Rovira basteix el seu darrer llibre de poemes, Contra la mort, editat recentment per Proa. Es tracta d’un poemari on rima i metre atorguen simplicitat als versos, fins i tot els fan prosaics, perquè les paraules que utilitza Rovira, en plena maduresa creativa i vital, són les paraules de cada dia. El vertader alè poètic dels nous versos rovirians, en canvi, se sent, i d’enfora, en la seva temàtica, la lírica per excel.lència, la que fa referència al pas del temps, a la mort i a l’amor. Com si fos un homenatge permanent al tan manit vers quevedià de serás polvo, mas polvo enamorado”, Rovira insisteix a cada pàgina en la immarcescibilitat del seu amor, que ja en el primer poema identifica amb un ca fidel que acompanyarà l’estimada en absència del vell amant ja desaparegut:

“Em trobaràs per casa, plorant en un racó / perquè no et puc tocar, fantasma del desig /d’estar amb tu, inacabable; et seguirà el trepig / de gos del nostre amor, esguerrat, mort de por, (...) L’amor et lleparà les ombres de la cara, / tindrà gust de saliva, de carn i flor de sal / la llengua del quiet animal, / i jo t’abraçaré amb els meus braços d’ara”. El ca com a símbol de fidelitat perenne, però també l’amor fet carn a través de l’animal, superant la mort física de l’aimador.

Canta Paco Ibáñez el medieval romanç anònim d’”El  conde niño”: “De ella nació un rosal blanco, / de él nació un espino albar;”, el vell mite grec dels arbres com a garantia d’una unió permanent. I altra volta Pere Rovira sembla fer-se’n ressò en la segona part del seu poemari, amb el títol gens opac d’”Arbres”. Els arbres, capaços de viure i de morir, però de fer-nos encobeir el delir per una vida plena i llarga, potser eterna, són utilitzats amb mestria per Rovira com a transposicions del seu periple vital, de la seva anècdota més recent, si es vol. Especialment lúcids són els versos d’”El llorer”, on el jo poètic s’identifica amb l’aromàtic i tradicional arbust que, tanmateix, acaba cedint a l’onatge implacable de Cronos. Una vegada mort, però “un roser va enramar-s’hi i el vestia /amb les roses més altes del jardí / avui tenim encara l’alegria /del llorer mort que no se sap morir”. Clou el capítol dels arbres un homenatge generacional, “Avellaners”, on Rovira ret honors al seu padrí, que era “un pagès blasfem, nervut, petit; gràcies a ell, vivim. Que quedi escrit”. Vides que se succeeixen, i que donen lloc a nous cicles, a noves persones, a noves històries. Tots som un àtom del contínum que és viure. Justament, aquest homenatge al padrí sembla succeir-se després en el tercer capítol, titulat així, “Homenatges”, i que ben bé podria titular-se “Complicitats”, i per mostra un botó:

“El recorden les seves amants perquè, a trossos, va ser inoblidable, i els amics no podrem oblidar que era bo, i malvat de tan fràgil. No sabem si demana el descans, que en el món sempre va rebutjar; rossinyol que volia ser albatros i volava per no caminar”.

El cicle obert amb “Apunts”, primera part del llibre, es clou amb Sempre, referència explícita a la perennitat, procedent, sens dubte de la vitalitat que atorga al Rovira envellit l’amant jove, com si fos el “riure” ferraterià, l’amor segur però limitat per la carn caduca, perdurarà enllà dels anys, i per això es veu segur de dir que “no t’estimaré mai en passat” i que “la llum de primavera del nostre estiu aquí, no te l’apagaran la por ni la tristesa, i aniràs a dormir somrient a les ombres. I dormiràs amb mi”. Clouen el llibre els profètics: “El meu amor no entén la paraula morir; per estimar-te sempre, no em necessita  a mi”. Per a amants d’edats distants.

Antoni Riera

 
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