Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

FAUSTO | 21 Febrer, 2024 11:20
Empezar con una mirada que abarca enanos gamberros y pingüinos solitarios
que nace en una cascada sin origen
de la que se disfruta la perpetua caída.
La Caída.
La cursilería de atribuir conciencia a un abismo que es puro vacío.
La condición necesaria y suficiente de toda creación.
La ciudadanía sin nacionalidad.
La poesía sin palabras.
El Vacío y la Caída, sin hielo, por favor, Servando.
Sergio Mayor ha creado un artefacto sin género, puro sexo independiente de genitales, resplandeciente.
Un libro vacío. Predispuesto a los lectores/creadores, que sin saberlo ni quererlo, al abrirlo musitan en silencio las palabras sagradas:
Hágase la Luz.
Y la luz, se hizo, para ser bebida de un lingotazo o de a pequeños sorbos, discriminando.
Los géneros literarios son una invención de aquellos que no hacen literatura. De aquellos que intentan sistematizar las obras literarias convirtiéndolas en subproductos pretenciosos y huecos, puros delirios frustrados de gente que no escribe.
Escribir es una vocación y un destino y una pasión.
Escribir no es sólo sentarse y aporrear un teclado o gastar un lápiz o consumir la arcaica tinta de antiguas lapiceras, escribir es una manera de vivir y de percibir la existencia del mundo.
Los nacidos para escribir escriben mientras caminan, escriben mientras conducen, escriben mientras nadan, corren o follan. Y por sobre todas las cosas, escriben cuando leen.
Escribir y leer es lo mismo.

Si tuviera que elegir preferiría a los escritores que no sufren mientras escriben. Elegiría a los que disfrutan como niños salvajes. A los que no escriben para transformar sus fantasmas en funcionarios, ni para expurgar su inconsciente de monstruos horrendos, ni para ajustar cuentas con abusadores o padres esquivos. Elegiría a los que se convierten en otras personas poniéndose una personalidad ficticia como si se pusieran un traje adecuado a determinadas ocasiones y que luego de usarlo lo doblaran primorosamente y lo guardaran de nuevo en el armario, sin creerse jamás el personaje ni indagando demasiado en sí mismos ni en la imagen que devuelve el espejo. Me gustan los escritores que descreen de los argumentos y de las tramas. Me gustan los escritores que ejercen de poetas sin recurrir jamás a la patraña de la “prosa poética”, que siempre y en todas partes envejece mal. Me gustan los escritores que huyen de la ideología como de la misma peste. Me gustan los escritores que aparecen de pronto, sin previo aviso, y que destrozan tu plácida percepción de la realidad. Está bien leer para entretenerse, para divertirse, para pasar el rato. Está bien leer buscando el goce estético y la frase bien construida, pero está mejor leer para comprender que uno siempre ha sido un idiota diferente al que creía ser.
Me gusta Sergio Mayor porque no se toma a sí mismo demasiado en serio ni escribe para llamar la atención ni busca entretenerte ni incomodarte ni cambiarte.
Me gusta Sergio Mayor porque me gusta William Blake y porque me gusta Philip K. Dick.
Me gusta Sergio Mayor porque me gusta el Santo Tomás de los fantásticos silogismos de la Summa Theologiae.
Me gusta Sergio Mayor porque ha visto el rostro oculto de Dios y se lo guarda como se debe guardar todo secreto que incumba a la persona amada.
Me gusta Sergio Mayor porque escribe como imagino que lo hubieran hecho el Harry Heller de El lobo estepario, o el cura alucinado de El poder y la gloria, o como también lo hubieran hecho Amacaballo Fat después la iluminación o Wallace Stevens abrazando la serpiente.
Me gusta Sergio Mayor como me gustan Li Po o Tu Fu o Chuang Tse.
Poetas todos que le quitan dramatismo a la vida y que saben que ninguna palabra vale tanto como el compañerismo en que se debe transformar la pasión si uno no se ciega y abre los ojos y concurre como un devoto al templo, y sin esperanza, lleno de alegría, le pide a Servando que le sirva otra copa, mientras los chacales aprietan los puños y lo acechan.
Y entonces, el escritor toma su copa, la bebe hasta las heces, y sin miedo, acepta la pelea hipostasiando los golpes y las heridas en la manifestación más sagrada de aceptación y renuncia.
Un escritor como Sergio Mayor es mucho más que un escritor, es un monje y un soldado y un borracho y un hermano. Eso tal vez sea lo mejor de todo. Leer y escribir es reconocerse en los otros que ven los mismos diamantes brillando en la mierda que la gente esquiva y niega. Y para coger esos diamantes hay que mancharse las manos.
Con sangre, polvo y tinta.
Hay que perder los dientes y arriesgarse a ser asesinado en un tugurio cayendo por un barranco con la única compañía de un perro muerto, y así y todo, antes de cerrar los ojos para siempre, contemplar la belleza de los fuegos artificiales y de las explosiones y de las balas, espantando del cielo la inmunda paz, cubriéndolo todo de carmesí y púrpura, ganándonos la muerte, celebrando la vida.
Sangre, polvo y tinta, y ningún epitafio.
Gabriel Bertotti
Llibreria Món de llibres
C/ Major nº7
Manacor 07500
llibres@mondellibres.com
Telf: 971 84 35 09
| « | Febrer 2024 | » | ||||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Dl | Dm | Dc | Dj | Dv | Ds | Dg |
| 1 | 2 | 3 | 4 | |||
| 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 |
| 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 |
| 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 |
| 26 | 27 | 28 | 29 | |||