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Siruela. La Pauta que conecta

FAUSTO | 19 Maig, 2011 07:00

 

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“Evoluciona o muere”
                                                                 Norma Plutoniana

“¿Qué pauta conecta al cangrejo con la langosta y a la orquídea con el narciso, y a los cuatro conmigo? ¿Y a mí contigo? ¿Y a nosotros seis con la ameba, en una dirección, y con el esquizofrénico retardado, en la otra?”
                                                                 Gregory Bateson. Espíritu y Naturaleza.

 


¿Qué pauta conecta a Borges con Calvino, y a Gaarder con Enzensberger, y a los cuatro con Richard Tarnas y con Michael Maier? ¿Y a estos seis con La muerte del rey Artur, en una dirección, y con Lobo Antunes, en la otra?

Jacobo Siruela”. Podría haber postulado la inflexible Mente del Soberano. Misterioso nombre del avatar del Dios que desveló la correspondencia entre los diversos mundos simultáneos. Pero también podría haberlo dicho el azorado investigador de la teoría de cuerdas que acepta humildemente que la mente de Dios, es la música cósmica que resuena en todo el hiperespacio, como tan acertadamente escribió Michio Kaku.

¿Y quién es Jacobo Siruela?

Trascender las estructuras en las que se ha nacido, para construir una identidad propia, es una manera elegante y valiente, privativa del ser humano, de superar el condicionante aristotélico, en el que la esencia determina la existencia, para transformarlo, con humor y disciplina, en un aparente existencialismo trascendentalista, en el que la esencia, lo que uno realmente es, es una consecuencia de la existencia: de todas y cada una de las decisiones tomadas, de la ejecución, consciente o inconsciente, del abismo de libertad en el que estamos inmersos.

Sin embargo, como el proceso suele durar toda la vida, mientras lo estamos desarrollando, asumimos una personalidad que nos permita interactuar protegiendo la casi alquímica decantación interior. Dicha personalidad, tal como la entendían los griegos y los astrólogos, no es más que una máscara que nos da la caracterización exacta para cumplir con efectividad el rol a desempeñar en lo que Shakespeare y tantos otros mentaron como la Comedia de la Vida.

Curiosa paradoja: puedo llegar a saber representar un papel con exactitud, pero es muy difícil que sepa quién soy realmente, puesto que es casi imposible definir aisladamente de sus atributos y relaciones a cualquier hombre, un hombre, en este caso, que se protege a la manera de Pessoa, con heterónimos, mientras decanta, con cada una de sus representaciones y elecciones, una sutil esencia que será manifestada cuando la máscara quede vacía y olvidada.


Ese hombre (misterioso y secreto) ha elegido llamarse, desde hace unos años, y en el contexto de una contenida representación, Jacobo Siruela. Y los atributos libremente elegidos o aceptados por él y que lo definen son: editor exquisito reconvertido en exquisito editor artesanal; vampirólogo y onironauta, empeñado en iluminar sin miedo la Sombra; y creador de un sistema de escritura y edición en el que se manifiesta que la confluencia de imaginación y memoria conduce necesariamente a un tipo de validez poética que complementa la matemática y la lógica necesarias para comprehender el mundo.

Un mundo, netamente borgeano, en el que las formas que lo definen son las de nuestro rostro verdadero.

¿Cuáles son las líneas maestras que definirán el verdadero rostro de aquél que se ha hecho llamar Jacobo Martínez de Irujo Fitz James Stuart, o Jacobo Fitz James Stuart Martínez de Irujo, o Jacobo Stuart, o Conde de Siruela, o Jacobo Siruela?

Luego de aceptar invertir el orden originario de sus apellidos, intuyendo divertido que el nombre no es la cosa, edita, abstrayéndose del aire de la época, un anacronismo tremendamente saludable, La muerte del rey Artur, que gana un premio, lo cual está muy bien, y funda en 1982, con su nuevo nombre completo, Ediciones Siruela. En 1983 edita la versión en castellano de la Biblioteca de Babel, de Ricci, dirigida por Borges, quien también escribe los prólogos. Instaura con esta colección a la belleza como condición necesaria de la verdad y define el perfecto canon de la literatura fantástica. Así, desde el principio, Literatura Medieval y Literatura Fantástica, serán dos de los ejes que introduce en el mundo editorial de España. Con El Paseante, haciendo un pase de ilusionista, sale a dar una vuelta por las múltiples alucinaciones que forman el mundo y da cuenta de ellas en una revista insólita, una especie de delfín de río, que a contracorriente se ve impulsado a regresar al mundo arquetípico del que todo arte es pura metáfora.

Aparece en esa época, Jacobo Siruela, como co-diseñador de los libros y como creador y director de las diversas colecciones que conforman el impresionante catálogo de la editorial. Nombrar algunos de los autores que aparecen en esas colecciones genera vértigo y alegría: Tanizaki, Walser, Zambrano, Gamoneda, Cirlot, Sloterdijk, Scholem, Nooteboom, Oz, Steiner, Otto, Panikkar, Lispector, Ferrero, Gómez de Liaño, Garro, Savinio.

En la Serie Menor de la Biblioteca de Ensayo, y específicamente en la edición de ¡¡Cristóbal Serra!! del Apocalipsis, aparece como director de la colección un tal Jacobo Stuart.

En el volumen El Vampiro, el prólogo y la selección de textos están rubricados por un
apropiado Conde de Siruela.

En 2000, Siruela es vendida.

En 2005, funda junto a Inka Martí, la editorial Atalanta. Así, de la unión de lo femenino y masculino en un solo ente, Atalanta, surge una energía de suave rotundidad, como la que manifestaba la indomable heroína mítica de la que toman el nombre.
A partir de este momento, y paradójicamente más que nunca, simplemente Siruela, el heterónimo, purifica cualquier tipo de egoísmo y pasa a formar parte de la unidad sagrada que sólo puede ser mencionada en plural. Eligen (Siruela/Martí) como emblema una estructura en espiral que representa tanto un eje cósmico para la ley de las correspondencias, como portales de entrada y salida de multiversos, y que también sirve para manifestar la forma del ADN cósmico. Un símbolo que busca producir una epifanía de sentido circular y que une todas las aspiraciones de ese misterioso ser innominado: las mitologías de los mundos clásicos, las cosmovisiones comprimidas del medioevo y el necesario extrañamiento de toda postulación fantástica.
Un número mágico, el 3, cifra la cantidad de colecciones que conforman la propuesta de Atalanta: Ars brevis, Memoria mundi, Imaginatio vera. Los elementos que pertenecen a los tres conjuntos profundizan en las líneas maestras ya planteadas anteriormente, baste mencionar algunos nombres para confirmarlo: Conrad, Harpur, Apuleyo, Daumal, Lee, Kingsley, el Yijing (I Ching), Wells, Lawrence, Hillman, Tarnas, Kaku, Tsutsui, Godwin, Kerényi, Gómez Dávila, Weinberger, Casanova, El erudito de las carcajadas, Murasaki Shikibu, Dama Sarashina, Aickman, Elizondo, Masud, Gebser, etc.

En 2005, manifestó Siruela una especial cordura al anunciar sus intenciones con Atalanta. Hacer todo lo contrario de lo que marcan las pautas y hábitos del último cuarto de siglo. Editar no más de 10 libros al año. Dedicar a cada libro el tiempo necesario sin tener en cuenta la rentabilidad. Que sean sus propias propuestas las que den la pauta al mercado. Buscar lo auténtico y perdurable en el diseño. Y recuperar la sensual relación entre tacto y portada.

En 2010, cumpliendo con sus compromisos, un sensual libro finamente editado ocupa el número 50 en el catálogo de Atalanta, ha sido escrito por Jacobo Siruela, y se llama El Mundo bajo los párpados, y a pesar de ser un extraño y novedoso artefacto del cual el mercado no tenía noticias, se transforma en un éxito de ventas y de crítica.

En 2011, en Cuaderno de Noche, Inka Martí, la otra parte de la espiral que sucede hasta el infinito, condensa, en la alquimia del sueño, todos los heterónimos en el definitivo y liberador anonimato de una simple letra:

Llego con J. a una ciudad que está iluminada por el sol. Salimos de un lugar en penumbras para entrar en otro adonde todavía parecen llegar los últimos rayos del crepúsculo: es un lugar dorado. Sobre el agua, hay un extraño puente muy largo, que parece una pasarela. Bordea la costa cruzando hacia un destino invisible.

El día en que sepamos el nombre verdadero, nuestros labios estarán sellados para siempre.
Y entonces serán los demás los que hablen de nosotros.

Gabriel Bertotti

 

Comentaris

  1. Joan López Ferré
    ATALANTA

    'Nequicquam sapit qui sibi non sapit' citaba Giacomo Casanova, nacido en Zaragoza y cristiano fortificado por la filosofía.

    Joan López Ferré | 21/05/2011, 11:24
  2. CHECHU
    ATALANTA

    QUE MAGNIFICO ARTICULO.....

    CHECHU | 25/05/2011, 23:01
  3. ceci vigier
    ATLANTA

    pág13."El mundo bajo los párpados"Jacobo Siruela.
    "Soñar participa de la historia"
    Whalter Benjamín,ob.ll/2.
    La historia personal se construye y se vueve a construir de memoria activa, bajo los párpados en los sueños de un ADN cósmico, común universal.
    Gracias Gaby!por presentármelo!

    ceci vigier | 26/05/2011, 14:22
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