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Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

AntiMonos o la seriedad de lo frívolo

FAUSTO | 03 Desembre, 2009 08:00

   Las características esenciales del dogma híper nacionalista: la pureza de lengua/sangre y la abducción de los individuos en colectivos jerárquicos, son intrascendentes en la literatura.
Entelequias como literatura brasilera o argentina son meras reducciones conceptuales para sistematizar un magma informe de misteriosos conocimientos.

Recordemos una de las premisas básicas de la epistemología: nunca confundir el nivel ontológico con el gnoseológico. Por ejemplo, cuando hablamos de igualdad lo hacemos a un nivel gnoseológico, es decir, teórico-normativo: todos los ciudadanos son iguales ante la ley y tienen los mismos derechos y obligaciones, ahora bien, nadie osaría afirmar que esa igualdad existe a un nivel ontológico, ya que la evidencia final nos indica que no sólo no somos iguales a los demás sino que ni siquiera nos parecemos a nosotros mismos.

En el ámbito de la crítica literaria es metodológicamente necesario establecer algunas generalizaciones, pero sin darles más importancia de la que conceptualmente tienen y sin usarlas jamás, ¡es obvio!, como bandera de lucha. (En este contexto el grito obsesivo de Gollum, ¡Mi tesoro!, se hace semejante al de ¡Mi lucha! de Hitler).

Toda generalización implica el riesgo de ser transformada en creencia. En dogma. En principio y protocolo de acción. Holocausto y GULAG son consecuencia directa de este error metodológico, cuyo componente romántico, el idealista, considerado de esta manera, no es más que un sinónimo de psicópata. Un ser abstracto incapaz de empatía.
 
Como demostró Chesterton, el enemigo mortal de la generalización idealista es la paradoja, la demostración por el absurdo del pecado original de preferir el mapa de un bosque a cada uno de los árboles que lo forman. Bioy en un célebre pasaje de sus memorias, Descanso de caminantes, lo explica de manera indirecta: “Tenía un peluquero que se llamaba Gómez o Pérez; le pregunté su verdadero nombre y me dijo: ¡Da igual!, lo importante es pasar el rato”.

Pues eso, lo importante es pasar el rato sin perder tiempo en tonterías no esenciales. De ahí que la literatura sea una actividad mestiza, arbitraria, impura, bizarra y nunca seria. En la que a nivel puramente conceptual se dan situaciones tan poco claras como que en Argentina, W.H.Hudson, que escribió toda su obra en inglés, sea considerado como parte trascendental de la literatura argentina, aunque figure en todos los manuales como “autor inglés”, o que, Álvaro Cunqueiro y Joan Perucho sean dos de los grandes prosistas, en gallego y en catalán, de lo que se denomina literatura española sin dejar, a su vez, de pertenecer a lo más selecto de las literaturas gallega y catalana. Odiados ambos por los apóstoles de lo puro, de lo políticamente correcto y de los diferentes realismos: nacional, social o proletario. Dos autores incomprendidos por los que son incapaces de conmoverse con el horror transformado en acuciante belleza, y con la ausencia de obviedades tan necesarias para que los atontados con ideas o dogmas no pierdan el rumbo y queden atrapados en sus propios miedos.
Ese es el gran tema, el miedo.
Perucho y Cunqueiro no lo tuvieron; como no lo tenemos nosotros, que sin banderas ni himnos, nos atrevemos a transitar por el sendero peligroso que nos conduzca a la  verdad inmutable del hecho estético: reconocer nuestro rostro y nuestra lengua y nuestra alma verdadera en las letritas negras impresas sobre un fondo blanco.

Cada libro es como un espejo, decían los antiguos, no pretendamos que si lo lee un mono se refleje un ser humano.
Cada libro que leemos con cabeza fría y corazón ardiente refleja lo que somos y no queremos admitir, lo que somos y no podemos soportar.
El que subestima el arte en gallego de Cunqueiro o en catalán de Perucho por razones ideológicas lo hace empujado por el miedo que le produce la cara del mico que se reflejó en sus ojos mientras leía.
No odian a los autores de ciertos libros inclasificables, se odian a sí mismos, y ese odio doloroso genera una ira incontenible o una subestimación crónica contra el que se ríe.
Monos asustados ante el agresivo espejo.
Un espejo escrito en diferentes épocas pero en el mismo ámbito por los más incómodos autores, inmunes todos a nacionalidades o clasificaciones: Joan Perucho, Álvaro Cunqueiro, J.E.Cirlot, Joan F. Mira, Enrique Vila-Matas, Javier Tomeo o Cristóbal Serra.

Individualistas orgullosos; divertidos escritores provocadores de gorilas.

Gabriel Bertotti

Comentaris

  1. ceci vigier
    AntiMonos o la seriedad de lo frívolo

    Continúa el viaje...glup!..
    Gracias Gaby!

    ceci vigier | 03/12/2009, 10:53
  2. Xisco
    Re: AntiMonos o la seriedad de lo frívolo

    Molt bon article, Gabriel, llàstima que els llibres de Perucho siguin tan mals de trobar. Edicions 62 s’hauria de posar les piles i recuperar el fons.
    Sort!

    Xisco | 03/12/2009, 11:14
  3. CHECHU
    ANTIMONOS O LA SERIEDAD DE LO FIBROLO

    QUE MARAVILLOSA OPORTUNIDAD DE NUTRIRNOS MAS CON LA GRAN LITERATURA....

    CHECHU | 03/12/2009, 16:51
  4. Tomeu
    Re: AntiMonos o la seriedad de lo frívolo

    Sr. Bertotti, ud conoce mi debilidad por la lengua catalana, pero intento no ser tonto. Así que no clasifico la literatura por lenguas, sinó por calidades.

    Tomeu | 04/12/2009, 10:44
  5. GB
    AntiMonos

    Como siempre, está usted en lo cierto, consiglieri Tomasso, y además, lo dice de manera más breve.
    Por cierto, como dijo la mamá de Forrest Gump: "Tonto es el que hace tonterías".

    GB | 05/12/2009, 09:23
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