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Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

Flechas de fuego

FAUSTO | 12 Novembre, 2009 08:00

La materia de la literatura no son las ideas.
Ni el dolor.
Ni siquiera el amor.
La materia de la que está hecha la verdadera literatura es la belleza sintética del lenguaje.
Incluso a mí se me puede ocurrir cierta idea; por ejemplo: relacionar la inevitabilidad de la muerte con la fugacidad de la vida y lo arbitrario de un vacío indiferente.

Admitamos que no es original, ni siquiera novedosa, y que todos, incluso los que nos escondemos en alguna certeza o esperanza, tratamos de disimularla, como si nos hiciéramos los tontos cambiando de tema o silbando cada vez que alguien pronuncia la palabra “cáncer”.

Sin embargo, y aunque se manifieste en conjuntos ordenados de palabras, no podría afirmar que sea más literaria que un chisme o una delación.
Lo que sí puedo afirmar es que Nabokov, el mago, la transmuta, misteriosamente, en pura literatura:

“La cuna se balancea sobre un abismo, y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas”

O incluso, ¡y más aún!, Borges, como a desgana, lo dice con resplandores acerados, de frío seco, soportable:

"La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó  un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro  de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita”

Sucede lo mismo que con las acciones:
No es lo mismo responder a un abuso con violencia y estruendo que con sabio silencio y aristocrática indiferencia.
No es lo mismo porque la primera es una reacción natural y la segunda artificial.
Es decir: literaria.

Literatura es manipular generaciones de personas por medio de artificios y juegos del lenguaje. Con una estricta condición que diferencia el arte del pastiche: que no se note, que parezca natural, que parezca que aquello que nos está iluminando o entreteniendo no podría haber sido dicho de otra manera. Hacer literatura es manipular con cierta sutileza el cerebro y el tiempo del que lee.
Es hipnotizar con tramas destiladas en palabras que provocan, eso sí, sentimientos y descubrimientos.
Es una tarea conjunta entre las manos sabias del escritor y los ojos relajados del que será abducido por un rato, y trasladado, nunca mejor dicho, “como por arte de magia” a lugares tan poco probables pero poéticamente creíbles como una isla del tesoro o un sitio llamado Mordor.

Por eso Millenium podrá hacernos pasar un buen rato.
¡Y que Larsson sea bendito por ello!
Pero nunca podrá iluminar, con frases como flechas de fuego, la profunda oscuridad en que se debate la mente. Dando así un respiro y un consuelo al niño asustado pero entusiasta que se entromete constantemente en nuestras peripecias de adultos y que se deleita con Pessoa.
                     No soy nada.
                     Nunca seré nada.
                     No puedo querer ser nada.
                     Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Gabriel Bertotti

 
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