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Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

El Poeta de la Luz/Luis Alberto Spinetta

FAUSTO | 16 Febrer, 2012 08:00

Es inútil que pretendas brillar con tu historia personal/
Recuerda que un guerrero no detiene jamás su marcha…
                                    
       …ya se ven los tigres
                   en la lluvia…


Estamos dirigidos por un poeta. Ninguna  acción es violenta. Todas son estrofas de un canto sagrado. Aquí no es aquí.

Veo un niño que escucha sobrecogido una voz extraña, de seca belleza. Le volverá a pasar sólo una vez, con Caetano Veloso.
Veo un muchacho que en vez de consultar al I Ching, escucha Dale Gracias con el corazón alerta, porque se le están revelando todas las respuestas.
Veo al hombre maduro que tiembla como siempre, con la misma intensidad de siempre, cada vez que escucha Alma de diamante.

Todos pertenecientes a un mismo país que en alguna de sus maneras es un universo sentimental en el que los poetas y los músicos guían a los espíritus sensibles creando símbolos que hablan de aquello que no puede decirse, en algo tan sencillo como una canción.

La primera vez que esa voz tuvo cara fue cuando el niño tenía 10 años y devoraba las revistas que compraba su padre. En ese momento decidió que quería ser así, como él, el resto de su vida.

¿Cómo era él entonces? Pelo largo y humor desconcertante, y un flaco andar elegante,  con la elegancia que se le presupone al jaguar del que hablaba Don Juan, un ser angelical en el que la materia es la condensación final de los sonidos de todo lo que vibra, increiblemente modulados por su mano experta; mucho más que una mano creando acordes.

La primera vez que lo escuchó cantar le sucedió lo mismo que la última: un instante de silencio que contiene a toda la eternidad.

Un silencio diferente, como el sonido de la luz o el rasgar el aire del ala de un ángel.

Pero por sobre todo, lo que siempre guió a cualquiera de los buscadores de belleza que seguían su rastro, no sólo fue el increíble talento para las imágenes, sino su luminoso valor, una carencia de miedo casi kamikaze que lo hacía seguir siempre solo, siempre primero, el sendero que transcurría sobre una cuerda floja tendida al abismo.

Cada concierto, cada disco, era un extraordinario descubrimiento que misteriosamente, como una iluminación, aclaraba las tinieblas.

Las tinieblas de la adolescencia, ardientes; las tinieblas de la edad adulta, indiscernibles; las tinieblas de la madurez, negadas hasta el arrebato; y no sólo metafísicas: el horror económico y la falsa pujanza, el horror cívico-militar y la presencia de la ausencia y del eufemismo, el horror vulgar, barato, de los noventa, y la hecatombe y las ruinas, y el resurgimiento, y la ignorancia.

No digo que su música solucione nada, no digo que sea indispensable oír su voz para sobrevivir, sólo digo, repitiendo sus palabras: Trepen a los techos. ¡Ya viene la aurora!

Gabriel Bertotti

Comentaris

  1. Soledad
    Spinetta

    Gracias por estas palabras...Luis tenía la claridad de quien no tiene miedo, como decís. Ello lo guardará por siempre en nuestras memorias...

    Soledad | 16/02/2012, 11:11
  2. CHIPITA
    poeta

    Tu sentir es el da muchisimos que siguen a este guerrero de la luz Excelentes tus notas

    CHIPITA | 16/02/2012, 11:15
  3. Ceci Vigier
    poeta de luz...Spinetta

    Bello!!.... Gracias Gaby!! Gracias Poetas de y con Luz!!!

    Ceci Vigier | 16/02/2012, 13:49
  4. Angie
    El poeta.....

    ..... Muchas gracias !!!!
    ...Fuiste vos el q me hizo escuchar x primera vez al Flaco con Durazno sangrando....... y de ahi no paré nunca más .....

    Angie | 16/02/2012, 23:41
  5. Alejandro
    La canción llegó al Sol

    Qué difícil es, Gabriel, explicar lo que nos dio Spinetta. Cada vez que lo intento, desisto en el acto. Lo único que hoy se me ocurre decir es que con 12 años -y de eso hace más de 30- yo dibujaba su cara angulosa (esa cara marciana de Cristo rockero) y la insertaba en collages surrealistas. Y nada tenía que ver con la típica idolatría adolescente, no. Era más bien como mirar un faro apenas intuido. Como Richard Dreyfuss en "Encuentros cercanos...", que compulsivamente daba forma a la Montaña del Diablo con puré y no sabía por qué, yo lo dibujaba a Spinetta. Lo dibujaba a él y a sus canciones, porque las letras de sus canciones fueron los primeros cuadros que miré con atención. Y ahora entiendo por qué lo hacía, no lo sé explicar, pero lo entiendo perfectamente.

    Alejandro | 19/02/2012, 11:04
  6. Leticia
    Spinetta

    Grande el loco anterior! Justamente eso es lo sintimos muchos y no sabemos expresar!

    Leticia | 21/02/2012, 13:46
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