Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

FAUSTO | 11 Gener, 2013 16:28
Casi no hablan. No es mucho lo que se puede agregar al vacío del desierto. Por eso Dios escogía estepas o montañas para manifestarse: sólo la palabra divina significa algo en el silencio; lo humano es puro ruido.
Por eso casi no hablan. 
Pero si se atrevieran, si alguno se atreviera, tal vez diría:
¿Dónde quedan las palabras ante el hecho irrefutable de la muerte?
Y también diría que siempre se muere solo, como siempre se nace solo y sin conciencia; porque, ¿qué conciencia es lo suficientemente desarrollada como para contemplar la nada?; y el viento que arrastra humo, cegando al caballo que te guía desde los tiempos antiguos: ¿para qué hablar si al solitario ecuestre también le alcanzó el destino?
Desde la ciudad estas cosas se olvidan, y se habla, se habla mucho y se muere a escondidas y se hurta la agonía y se escucha música funcional que banaliza la ausencia de sentido; arena y nieve.
¿Cómo mencionar el horror? ¿acaso Kurtz desde el corazón de las tinieblas? ¿acaso Coppola intuía en el exuberante cuerpo de Marlon Brando al juez Holden, encarnación nietzscheana, que bailaba desnudo en una pira de fuego tocando el violín sobre calaveras y huesos, manchado de la sangre de niños violados mientras se atrevía a romper el eterno silencio gritando y cantando que él nunca moriría?
¿Cómo negar la sacralidad de la guerra? De la extrema violencia que todo lo regenera acelerando como una mutación la evolución de una especie maldita.
Y la mención, antes de abrir un libro escrito desde el infierno, de que se han confirmado las peores expectativas: uno de los cráneos humanos más antiguos, cientos de miles de años atrás, ya había sido escalpado. ¿Cómo se llamaría entonces el viento que mecía la cabellera sanguinolenta?
Jamás diremos esto: dejémonos guiar por el instinto del caballo; lejos de todo; lejos de la mirada de molestos testigos que pudieran atestiguar que no fue la voz de Dios la que le habló al iluminado sino una simple alucinación; aceptando humildemente el hambre y la sed y la derrota como origen de la música de las estrellas; preguntándonos: ¿para qué esa pareja y esos hijos y esa vida? ¿por qué no una casa flotante en el río, dejándonos templar solitarios por el tiempo, observando la luz del sol transformando en brillante plata las viejas aguas marrones? ¿por qué no simplemente pescar o matar un lobo?
Elegimos callar porque todas las palabras dan igual y al final te alcanza la muerte de la que vienes escapando y no importa ni semen ni flujo ni hijo ni Dios; te hundes para siempre en la nada; como si ni siquiera hubieras nacido.
Gabriel Bertotti
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"Elegimos callar"...
A veces la palabra nos reconforta y nos hace renacer ya no en solitario ,
sino al lado de quienes nos aman...
MALO ELEGIR CALLAR LA MUERTE ES UN MISTERIO COMO LO ES EL DOLOR PERO SE SUPERA SOLO CON FE Y AMOR OS ANIMA A ESTO LA ESPERANZA DE LO QUE DIOS OS TIENE RESERVADO EN EL CIELO
Glup...siempre el Amor es mas fuerte que la carrera!
Me ha encantado leer este impecable elogio del silencio.
Gracias, G.