Administrar

Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

Viaje Vacío

FAUSTO | 16 Setembre, 2010 07:00

Quedo con Xumet en el 1919 del puerto de Pollença.
Llego diez minutos antes de hora; veinte minutos después, cinco vueltas completas buscando sitio para aparcar, le veo, a Xumet, cargado con una bolsa de libros. Me dice que vaya al parking público. Lo busco, me pierdo, salgo del puerto, sigo un camino extraño, que me lleva a un hotel de Salzburgo, donde me pongo un smoking para ir al Mozarthaus; vuelvo al hotel, estoy cansado, la habitación me inquieta, ¿he estado antes aquí?

Me despierta el teléfono, me dicen que Xumet me espera abajo, entro en el 1919 agotado, sintiéndome culpable por llegar tarde.
Nos entregamos libros mutuamente.
Uno de los que me da es L'origen, de T.Bernhard, un libro temible, escrito desde el resentimiento más ocre. “Nunca lo leas antes de ir a Salzburgo”, me advierte Xumet. Lo hojeo, no reconozco en medio de tanto odio y dolor la hermosa ciudad que oprimió a Mozart, ignoró a Zweig y amargó a Bernhard; creo recordar la obstinación repetitiva del nombre del músico hasta en mecheros y golosinas.
Parecemos dos frikis intercambiando cartas mágic, o maquetas de la Estrella de la Muerte imperial, o diccionarios klingsor.
Ahora más que nunca se nota lo absurdo de nuestra afición por lo libros”, dice Xumet. “Puesto que teóricamente lo que tendría que importar es la información y no el formato”.

No me parece mal, jamás he resistido el encanto de las tiendas de trenes eléctricos o de juguetes antiguos, tan parecidas en muchos aspectos a una librería. Hay otra luz, como en las tiendas de hierbas y especias. Mencionamos la luz crepuscular que emiten ciertos libros iluminando las viejas tinieblas. “Es verdad”, dice Xumet. “Un libro es una espada abriendo camino, reemplazando a la luna”; entonces, amando los libros seríamos como magos invocando demonios, o guerreros enfrentados a los bárbaros.
Una logia oculta a la vista de todos.

Otro de los libros es una antología de poemas de M.Yourcenar, ignoro por un momento todo lo que me rodea:
“La ruta es una trampa; Ni trenes, ni navío; El viaje está vacío”.
Recuerdo entonces el librito de Bioy sobre su viaje a Brasil, recuerdo la emoción incontenible que me producía contemplar la simplicidad absoluta del genio que, sin perder una pizca de ironía, construye todo de la nada más insípida.
“Si algo así se puede predicar de lo que no existe”, me interrumpe Xumet.
¿Cómo hace para saber lo que pienso?
“Lo sé todo. ¿Recuerdas lo que te decía tu padre sobre el Tiempo?”
“El Tiempo es simultaneo, Gabriel”
, me decía. “¡Mientras hablamos Napoleón cruza los Alpes y vos te quedas sin palabras frente a mi tumba!”.
Era muy pequeño, me asusté. “No tengas miedo”, y entrábamos al Océano.
Y eso sin conocer los versos de T.S.Eliot:

El tiempo presente y el tiempo pasado
Están tal vez ambos presentes en el tiempo futuro.
Y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado.
Si todo tiempo es eternamente presente
Todo tiempo es irredimible.

“¿Qué hago acá?”, le pregunto a Xumet. “¿Cuándo vine al Puerto?” Se encoge de hombros como lo haría una abuela mallorquina cuando le preguntas: “¿Cómo está?” y te responde con espontánea sabiduría: “Ya lo ves, sentada”.

“Esto es un sueño. Pero en un sueño todo es real.
Como reales son los gritos que producen las pesadillas.
La noche es la madre del destino y de la muerte”
.

Todas las respuestas orgánicas a los estímulos producidos en un sueño son reales.
El miedo, el placer, el dolor y la alegría de un sueño son emociones tan reales como las que generan los ojos abiertos.
Los sueños no son construcciones simbólicas, ni son rompecabezas que hay que armar e interpretar. Son realidades tan falsas y complejas como el hecho de cortar el pan y de recordar que en algún lugar, alguien convoca al errante que está a miles de kilómetros y que sin evitar la angustia sigue adelante, alejándose de su Nombre, hasta el momento de abrir los ojos y despertar.
Aparco.
No sé cómo he llegado hasta aquí, el otro del que no soy consciente me ha traído sano y salvo mientras que yo estaba en otra parte, pero como dijo Beckett, ¿qué otra parte puede haber en este infinito aquí?

Gabriel Bertotti

Comentaris

  1. Ceci Vigier
    Viaje Vacío

    MUY BUENO!..Y EN SIMULTANEO ESTOY GABY!

    Ceci Vigier | 16/09/2010, 12:28
  2. Angeles
    viaje vacio

    Eso.....tan claro como siempre !!!!!! ☻

    Angeles | 16/09/2010, 14:21
  3. S.H.
    Viaje Vacío

    Ya decían los antiguos que la mayor aventura es abrir la puerta y salir.
    Y que la única historia que siempre se cuenta es la de la vuelta.
    Una vez en casa sólo hay silencio, y el arrepentimiento de haber vuelto.
    Pero ahora, el aventurero, ciertamente más cínico, se pregunta, ¿adónde ir?
    Sólo queda un lugar, impreciso, y del que jamás se vuelve.
    Por eso el verdadero viaje es puro vacío; como casi todo el Universo.

    S.H. | 22/09/2010, 09:53
  4. Tomeu
    El viaje

    Sr. Bertotti:
    Tras una auséncia de tres meses, compruebo con alivio que su cerebro sigue igual de errático que siempre. En breve trataremos este asunto.

    Tomeu | 27/09/2010, 10:50
  5. CHECHU
    EL VIAJE

    ....EL INFINITO ES........INFINITO.....HAY QUE SEGUIR EL VIAJE....!!!.

    CHECHU | 25/10/2010, 01:19
  6. stellanieto
    VIAJE VACIO

    Amanecer con esta lectura fue el transcurrir de un tiempo sin tiempo por cada sitio nmbrado en cada farse y recorrer lineas descritores nunca leidos pero tan amados y tan genios como mi amigo el GABO...y todo sin moverme de mi cama...un viaje.

    stellanieto | 17/04/2013, 18:12
Afegeix un comentari
ATENCIÓ: no es permet escriure http als comentaris.

Els comentaris són moderats per evitar spam. Això pot fer que el teu escrit tardi un poc en ser visible.

Amb suport per a Gravatars
 
Powered by Life Type - Design by BalearWeb - Accessible and Valid XHTML 1.0 Strict and CSS