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Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

El mundo bajo los párpados. Cerrar los ojos y ver.

FAUSTO | 11 Novembre, 2010 08:00

“Schopenhauer escribió que los sueños y la vigilia eran hojas de un mismo libro y
    que leerlas en orden era vivir, y hojearlas, soñar”

                                                                                      J.L. Borges
          
   
El libro de Siruela es un extraño artefacto.
No es una mera antología de sueños, aunque una de sus delicias sea justamente parecerlo; ni tampoco es una reflexión psicoanalítica sobre interpretaciones oníricas; ni un tratado antropológico sobre el mito o sobre antiguas técnicas curativas (específicamente, las incubaciones de sueños), tan evocadoras como cualquier disquisición de Lem o de Ursula K. Le Guin.
Ni tampoco es un libro de literatura fantástica aunque recurra, como ésta, al viejo truco del extrañamiento, tan útil en rituales de seducción.
Y sin embargo, la nunca egoísta voz del narrador, sin recurrir a la frase falsamente poética o a la insistencia hipnótica, logra sacarte de lo meramente cotidiano y te transporta, sin violencia ni artificio, al mundo bajo los párpados, con los ojos abiertos y la atención constante, haciendo reales las aspiraciones de las que hablaba el ya remoto Macedonio Fernández cuando postulaba que no toda era vigilia la de los ojos abiertos.

-¿En qué estantería colocar el libro de Siruela?-me pregunta Fausto, el librero, en un mail inquietante, cuyo asunto es: El Ojo de Dios carece de párpado. -Estuve tentado de hacerlo entre las guías de viaje. Como si fuera una Lonely Planet indispensable para cualquier viajero onírico que se precie.

-Necesariamente a la izquierda de los libros de Kingsley, Tarnas, Hillman o Harpur, no por casualidad editados por el propio Siruela, incluso, si aún existieran, junto a los de Gregory Bateson-le respondo-pero también cerca de algunos autores editados por Kairós como Bohm, Capra, Wilber o Peat.-Libros con los que lo relaciona el secreto desafío que desde hace unos años asumió Siruela: establecer un puente comprehensivo entre el mundo fuera de los párpados y el mundo bajo los párpados.

Los mundos multidimensionales que el cerebro interpreta desde su aparente aislamiento.

El hecho que constantemente hace notar Siruela, primero en la línea editorial de Atalanta y después en la sorpresa fértil de su libro, es que el cerebro no sólo interpreta un mundo exterior, aceptado sin vacilación ni dudas por todos, sino también uno interior, tan ancestral como la inteligencia humana y que funciona más allá de las habituales categorías espacio/temporales.

Mundos que no se rechazan sino que se complementan y que son como los polos de una misma substancia.

Mundos evidentemente paradójicos; regido uno, el supuestamente real, por la ficticia contradicción entre causalidad e incertidumbre; y el otro, a veces despectivamente llamado onírico, por una férrea lógica interna de detalles y repeticiones sistemáticas.

Del lado de acá (de los párpados), como diría Cortázar, está el texto que usted está leyendo, pero también todas las hormigas que frecuentaban el templo de Asclepio y la rigurosa sucesión de causas sutilmente encadenadas que llamamos destino.

Del lado de allá (debajo de los párpados), está el mundo del que este libro raro trata de hacer una precisa fenomenología, en la que la manifestación onírica puede ser una epifanía ritualizada y también un extraño río de sueños que fluyen sin fin, explorado por intrépidos aventureros llamados onironautas que, al observarlo, lo transforman.

Leyendo el ordenado fluir de imágenes, anécdotas y reflexiones no puedo menos que adivinar la presencia de un hombre alto, de melena tan blanca como la piel de Moby Dick, que toma nota y que nunca deja de ser un extraño, sin ninguna identidad definitiva que lo encaje en una época y lo aleje de las demás. El narrador es así una presencia fantasmal pero tan concreta como la estructura que da firmeza a todo el andamiaje teórico.

También colocaría el bello libro azul a la derecha del Tratado de la melancolía, de Robert Burton, y de La vuelta al día en ochenta mundos de Cortázar, puesto que comparte con éstas variadas invenciones, la imposibilidad de ser clasificado y el leve tono irónico que no compromete ni la honra de la dama, ni la privacidad emotiva del caballero, y menos aún la de un indefenso durmiente que al despertar puede escribir el Kubla Khan como Coleridge, o invadir Austria como Bismarck.

Al acabar el libro tenemos la misma certeza que al despertar de una pesadilla: la taquicardia es real, lo mismo que el sudor y el terrible miedo, pero no estamos ni en el horror ni en el páramo, sino protegidos por la manta y la presencia posible de otro durmiente que asegure la necesidad del alba, la innata necesidad de luz que compense el arduo arte de aprender a morir soñando.

El autor, sutilmente nos hace comprender que lo mítico no es sólo un conjunto de historias y creencias ancestrales y arquetípicas, sino una realidad tangible que rige todos los actos humanos en un espacio más allá del tiempo, subsumido a la advocación de alguna presencia sagrada que lo haga trascendental; lo de abajo es igual a lo de arriba, como dice el principio esotérico.

Había olvidado todo ese conocimiento que la aparición de la primera individualidad inocente eliminó, después vino la filosofía, después el silencio y después el sueño del que con bellas palabras habla Siruela, un sueño mítico que purifica y que permite cantar la profunda sincronía que existe entre el mundo a ambos lados de los párpados y que evita que se cumpla la terrible condena que postuló Paul Éluard a todo aquél que no se atreva a admitir la presencia definitiva de la muerte en la vida; ciega a las sombras terrestres/morirás con los ojos abiertos”.

Gabriel Bertotti

Comentaris

  1. Anginsan -san
    El mundo.......

    ...... Un sueño q nos mantiene saludables....Quiero "vivir" y "soñar" El mundo .....!!!!

    Anginsan -san | 11/11/2010, 18:47
  2. chispita ----
    el mundo

    Que placer leerte como diria lupin ... cuesta entenderlo chispita

    chispita ---- | 12/11/2010, 13:24
  3. CHECHU
    EL MUNDO BAJO LOS PARPADOS.CERRAR LOS OJOS Y VER

    UN VIAJE AL INTERIOR DE UNO MISMO .....QUE NOS REDESCUBRE...

    CHECHU | 12/11/2010, 20:33
  4. Ceci Vigier
    EL MUNDO BAJO LOS PÁRPADOS.CERRAR LOS OJOS.....

    CAUSALIDAD E INCERTIDUMBRE... GUAU!!
    A POR ÉL...
    Gracias Gaby!!

    Ceci Vigier | 16/11/2010, 12:50
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