Articles sobre literatura escrits pels amics de la llibreria Món de Llibres.

FAUSTO | 10 Setembre, 2009 07:00
Mi madre me pide que escriba sobre los aspectos luminosos de la vida.
No más dolor ni oscuridad.
No tanto horror.
Como buen hijo lo intento.
Pero “incertidumbre”, “enfermedad” y “muerte” parecen condenarme a la hoja en blanco.
Sin embargo persisto.
Y recuerdo una anécdota que me resultó inspiradora.
Estábamos en lo de Fausto. Matamalas, impecable; Fausto padre, exótico; y don Joan López, médico peripatético, que se mantenía en un meditado silencio; hablábamos de la estulticia del género humano, cuando López, colocándose su sombrero, se cuadró como antiguo gentilhombre y a modo de despedida nos dijo:
-¡Adiós señores, me voy a vomitar!
Transformó así el horror banal de cada día en algo luminoso.
El humor.
El sudor cambiado en rocío.
La mueca amarga en sonrisa.
Ese tipo de actitudes me produce alegría.
El que arriesga la vida sin perder la elegancia de saber que ha nacido muerto, y que la única salvación consiste en no tener miedo.
En mirar a los ojos de tu hijo como te miró tu padre en medio del fragor de la vida.
En sentirse invencible acunando al herido y al cansado.
En otorgar comprensión generando sonrisas.
Morder con sutil ternura lo húmedo.
Penetrar sin furia en lo oscuro y temido.
Resistir la tentación de la solución ideológica y abrir los ojos al grupo humano que se esconde detrás de palabras como “gente” o “mundo”.
No odiar entelequias como “Manacor” o “Bahía Blanca”.
¿Esto es lo que consideras escribir acerca de la alegría?
Sí, mamá.
La amistad genera alegría.
Despojarse genera alegría.
La humildad es condición de alegría.
La ausencia de ego y el humor son el secreto pulso que rige el tempo de la alegría.
“Baja a tierra, hijo mío. Y menciona libros que puedan generar esa emoción. Y recuerda el consejo de tu madre, no te andes tanto por las ramas”.
Sí, mamá.
Pero mejor que cualquier libro es el gesto del que se despide y en medio de dolores y de muerte, minutos antes de morir, al ver a su cansada mujer golpearse contra una cómoda, le dice al hijo angustiado, ¡Ve a ver si tu madre se ha hecho daño!
El supremo acto del hombre valiente: pensar en los demás sin que se note.
Morirse sin generar molestias, siendo la pura luz que ilumina a todos y que calma el dolor y genera lágrimas transparentes y poco amargas.
“Sé valiente, Gabriel”.
Sí, papá.
A veces veo pasear a López por la estación del tren.
Acompañado por un libro y un perro.
Matamalas emprende la creación de un nuevo universo.
Fausto padre descubre un nuevo olor en Petra.
Mi madre le habla a mi padre, muerto ya hace tantos años.
“Tus hijos han crecido bien, y están sanos. Somos abuelos”
La nieta menor canta una curiosa canción que le enseñó la abuela.
”Al este y al oeste/llueve y lloverá/una flor/una flor celeste del jacarandá”.
Abrazarte y agradecerte, mamá.
Eso es felicidad.
Y el resto es literatura..ahí va una enumeración gozosa de libros que procuran una cierta sensación de plenitud, que hace que tengas que detener la lectura para contemplarte a ti mismo aprendiendo a asumir que no hay culpa ni dolor en la pura belleza.
La Odisea, de Homero.
La Isla del Tesoro, de Stevenson.
Kim, de Kipling.
Allá lejos y hace tiempo, de W. H. Hudson.
La vuelta al mundo en 80 días, Verne.
Gargantúa y Pantagruel, Rabelais.
El Quijote, Cervantes.
El sueño de una noche de verano, Shakespeare.
Ensayos, Montaigne y Chesterton.
El Club Pickwick de Dickens.
La poesía del Tao, de Li Po, de Wan Wei y de Tu Fu.
Borges.
Final de Juego, Cortázar.
La invención de Morel, El sueño de los héroes y Descanso de caminantes, Bioy.
Los tigres de la Malasia, Salgari.
Pnin, Nabokov.
Hadyi Murat, Tolstoi.
Un corazón simple y Bouvard y Pecuchet, Flaubert.
Opus nigrum y Cuentos orientales, Yourcenar.
Cualquier Vonnegut.
Vidas imaginarias, Schwob.
Tom y Huck y el Diario de Adán y Eva, de Mark Twain.
Doña Flor, Jorge Amado.
Vinicius de Moraes.
Nick Adams, Hemingway.
El festín de Babette, Isak Dinesen.
Cuentos de Jack London.Y el momento inolvidable de Todas las mañanas del mundo, en el que el señor de Sainte-Colombe resucita por medio de la música a su mujer, para cruzar con ella una simple mirada en la que está incluido todo el Amor del mundo: a ti, a nuestros hijos y al silencio.
“¡El Amor, Gabriel, siempre el Amor!”
¡Sí, mamá!
Gabriel Bertotti
Llibreria Món de llibres
C/ Major nº7
Manacor 07500
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Telf: 971 84 35 09
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¡Sí, gabo!
BRILLANTE..BELLO......GENERADOR DE EMOCIONES NECESARIAS PARA VIVIR!!!!GRACIAS GABY!!!
HIJITO..ERES NUESTRO ORGULLO..MUCHA PAZ Y ALEGRIA INTERIOR..CON TODO NUESTRO AMOR LUPIN Y MAMA
CAUDAL DE RECUERDOS DE TRANSITOS DE CRECIMIENTO AUTENTICO,VERDADERO Y LLENO DE AMOR...BIENVENIDO SEA....!.
En algunos, todo, absolutamente todo, tiene que ver con la fisiología: su cuerpo es su pensamiento, su pensamiento es su cuerpo. Fuera de la música –y de la literatura añado yo-, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella (ellas) es justamente ambos, pero mejorados. Cioran.
Este artículo provocará la envidia de Pierre Michon, Gabriel, que, como todo el mundo sabe, te cópia el estilo.
¡guau!
...y abrazarte y agradecerte a tí, Gabriel, eso también es felicidad!!!!! :)